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PROCESO HECHO A MANO

Soplar un cristal es un arte milenario pasada de generación en generación.

Conocer y respetar su naturaleza maleable entre líquida y sólida, necesita tiempo, dedicación y sensibilidad.

Los maestros vidrieros saben exactamente como se moldean las curvas y a obstinación del vidrio para encontrar formas delicadas y armoniosas que impriman una identidad diferente en cada pieza, haciéndola única.

Este arte hace el cristal artesanal insustituible, en su forma y en su esencia, pues en cada uno de ellos subsiste un soplo de vida.

En Brasil, este soplo se hace más fuerte con una materia prima sin plomo.

Ésta es una prueba más que viva de que es posible producir piezas elegantes y delicadas sin agredir a la naturaleza.

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PROCESO AUTOMÁTICO

El proceso automático mejoró la calidad del vidrio, allende hacer posibles producciones en larga escala, pues desarrolla una mejor velocidad y eficiencia.

Este proceso trabaja con aire comprimido, funcionando con dos operaciones básicas - pre matriz y matriz, lo que permite una mejor corrección de desperfectos.

El resultado es la producción de formas más sofisticadas y de mayor complejidad técnica.

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PROCESO TRANSFORMACION

Fundir el cristal es un proceso de transformación que proporciona resultados sorprendentes.

Bajo altas temperaturas, sus formas se vuelven sinuosas y surgen pequeñas bolas en su superficie que le proporcionan una textura propia, una identidad única, y ello hace de cada pieza un ejemplar exclusivo.

Pedazos, chapas y colores unidos, que asumen su nueva forma según su intensidad y la frecuencia del calor que los transforma.
Método Design